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Nuestras Luchas
Hoy te quiero hablar acerca de “Nuestras luchas”, también conocidas como “Nuestras batallas”.
Hace un tiempo atrás, mi padre se acercó y me dijo:
− Shito prepárate, porque comenzarás a pelear tus propias batallas.
Es por eso que hoy me dirijo a ti, ya que pareciera que siempre estamos luchando o peleando alguna batalla. Hoy en día existen muchas personas que están batallando con un diagnóstico médico, crisis financiera, divorcio, fracaso, etc. Y el propósito de este blog es fortalecer tu vida en medio de cualquier lucha o batalla que estés peleando, darte herramientas de cómo vencer y así alcanzar la victoria.
Cuando vivimos en un estado de incertidumbre y de constantes luchas, nuestro estado de ánimo, los malos pensamientos, la amargura y frustración afectan nuestro entorno, impidiendo desarrollar una vida plena.
La Real Academia Española, define “lucha” de la siguiente manera:
1. Pelea en que dos personas se abrazan con el intento de derribar una a otra.
2. Combate, contienda, disputa.
3. Oposición, rivalidad u hostilidad entre contrarios que tratan de imponerse el uno al otro.
4. Esfuerzo que se hace para resistir a una fuerza hostil o a una tentación para subsistir o para alcanzar algún objetivo.
Luchar no está mal, hay momentos en nuestras vidas en que es necesario, pero si está mal cuando identificamos que es algo constante y nunca podemos salir de ese estado.
Cuando vivimos en constantes peleas, hostilidades, oposiciones, resistencias o tentaciones, tal como lo define la RAE, y cada una de estas luchas se vuelven parte de nuestra vida, es ahí donde se transforma en un problema, ya que afecta nuestra relación con Dios, relaciones familiares, amistades, nuestra relación con la iglesia, incluso los estudios y el trabajo.
Es aquí donde debemos recordar y creer en las promesas de Dios. En la biblia encontramos diversas promesas de Dios para sus hijos, la siguiente promesa tiene el poder para dar paz a nuestras vidas.
En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.
Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
(Mateo 11:25-30, RVR 1960)
Cuando prestamos atención a la cita bíblica, es inevitable dejar de pensar en estas palabras de Jesús “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar”
(Mateo 11:27)
En medio de nuestro agotamiento, cansancio o aflicción, tenemos una gran oportunidad. En medio de “Nuestras luchas” ¡Tenemos una gran oportunidad!. Quizás tú te preguntes, ¿cuál es esa oportunidad? Y es que si nos acercamos a Jesús, él nos dará descanso, la gran “oferta” está en Mateo 11:28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo los haré descansar”
Una de las cosas que más me sorprende de esta enseñanza es que en medio de las cargas y cansancio que podamos tener, si acudimos a Jesús, él nos revelará al Padre. Él no revela al Padre a quienes son más eruditos, doctos o a aquellos que tienen más capacidades, sino a quienes están trabajados y cargados, a ellos, se les revela el Padre.
Dios te da el descanso para que luego haya un aprendizaje en ti, y no para que aprendas cualquier cosa o de cualquier persona, si no de él mismo. Él quiere que aprendamos de su carácter, en Mateo 11:29 dice, “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.
El Señor quiere que aprendamos tales cualidades de su carácter pues él sabe lo que es mejor para nosotros, ya que el resultado de la mansedumbre y humildad es encontrar el descanso de nuestras almas. Hay muchas personas en el mundo que no descansan, que viven afligidos, atormentados, no logran dormir, sus vidas están en completa oscuridad. Pero, si tan solo creyeran esta verdad, sus vidas y almas cambiarían encontrando el descanso que tanto buscan.
Continuará…