Palabras de Aliento

Fuego que no se detiene

¿Sabías que no todas las llamas arden? Quizás te preguntas ¿Cómo si todo fuego quema? Y entiendo, era lo que yo también creía y aprendí que no necesariamente el fuego por el hecho de ser fuego va a arder. Sí puede quemar,  porque todo fuego puede llegar a quemar, pero no todo fuego puede llegar arder.  

Como olvidar la vez que lo aprendí, fui a enseñar con respecto a esto mismo “el fuego del Espíritu Santo” recuerdo que en aquella oportunidad había varias mesas que en su centro tenían pequeñas velas encendidas como decoración. 

Encontré muy atractiva la decoración y comencé a observar las velas y su fuego, cuando oigo la voz del Espíritu Santo que me dice: fíjate en las velas, la verdad que al fijar mi mirada en ellas no lograba ver lo que Dios me quería mostrar y escucho su voz nuevamente que dice: no todos los fuegos arden, las llamas de esas velas se pueden apagar fácilmente, pero un fuego ardiente en ocasiones hay que alejarse ya que nos puede alcanzar y quemar, como el fuego de una gran fogata, o el de un incendio forestal que arrasa y consume. 

Y con esta ilustración me gustaría preguntarte ¿Cómo esta ese fuego dentro de ti? ¿Cómo va esa pasión por Dios y su reino? ¿se encuentra ardiendo de amor por Jesús?

A un joven Timoteo el Apóstol Pablo le aconsejo que vuelva a avivar el fuego de Dios que se encuentra dentro de él.

Con esto es muy importante evidenciar que somos responsables de avivar el fuego del Espíritu Santo en nosotros, es muy importante comprender que tenemos la responsabilidad de mantener la pasión del primer amor encendido.

No podemos permitir que se nos acabe la pasión, debemos mantener el fuego encendido. 

En el libro de Marcos tenemos el relato de dos discípulos de Jesús, que una vez el resucitado conversaron con él, sin darse cuenta de que eras Jesús y que al hablarles la palabra sus corazones ardían y fue así como identificaron que con quien hablaban era nada más y nade menos que Jesús. 

¿Cómo crees que se encuentra tu relación con Jesús y tu pasión por Dios? ¿Cómo consideras que se encuentra el fuego del Espíritu Santo, está ardiendo dentro de ti o este pronto a que se apague?

Si crees que Dios te ha hablado a través de este plan y necesitas volver a encenderte por Dios, hagamos esta oración juntos sígueme:

Padre celestial, me acerco en el nombre de Jesucristo tu hijo, me acerco para pedirte un avivamiento en mi interior. 

Soy responsable de avivar mi pasión y es por esto que me comprometo a buscar tu rostro intensamente hasta que tu Espíritu encienda mi corazón por ti ¡Amen!

Lucas 24:32

Nueva Traducción Viviente 

Entonces se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?

2 Timoteo 1

Reina-Valera 1960

Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos

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