Palabras de Aliento

El Poder de la Palabra

Te quiero invitar a que juntos podamos sumergirnos en esta palabra, ya que contiene verdades que nos ayudan a tener un corazón correcto.
Para esto, pongamos en contexto al centurión.

El centurión era un oficial del ejército romano, al mando de cien hombres. Aun con esa autoridad, su posición no le impidió humillarse ante Jesús y llamarlo “Señor”.

“Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.” — Mateo 8:6

Jesús respondió con poder y misericordia:
“Yo iré y le sanaré.” — Mateo 8:7

Pero la respuesta del centurión fue tan profunda que maravilló a Cristo: “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.” — Mateo 8:8

Este hombre entendió algo que muchos no comprenden: la autoridad que hay en la palabra de Jesús. No necesitaba ver al Maestro tocar al enfermo, le bastaba con una palabra.

Entonces Jesús le dijo: “Ve, y como creíste, te sea hecho.” — Mateo 8:13

El poder de la palabra, cuando va acompañado de honra y fe, desata el milagro. No se trata solo de pedir, sino de reconocer quién es Jesús.

Sea cual sea tu situación, si te acercas con honra y lo reconoces como Señor, Él se glorificará en medio de lo que estás viviendo.

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